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Sobre la Gripe

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La gripe es una infección de las vías respiratorias, causada por la acción de un virus específico y caracterizada por la aparición de fiebre, tos, cefalea, inflamación de las mucosas afectadas, dolor muscular, artralgias y malestar general.

Los Sintomas de la gripeAunque normalmente, en personas sanas, la gripe no provoca un cuadro clínico grave, sus repercusiones sanitarias, económicas y sociales la convierten en un problema de primera magnitud; de ahí, la importancia de una buena profilaxis basada en la inmunización por la administración de vacunas antigripales.

La gripe está causada por la infección respiratoria de un virus RNA de la familia de los Mixovirus, cuya estructura consiste en una parte central donde se encuentra una nucleoproteína con capacidad antigénica de la que depende que el virus sea del tipo A, B o C. Siendo el virus del tipo A responsable de la mayoría de las epidemias anuales mientras que el B y C son más benignos.

En la actualidad se dispone de vacunas muy purificadas que se preparan realizando el cultivo en huevo con embrión de pollo e inactivándolo con formol o radiaciones ultravioleta.

Estas vacunas inactivadas pueden ser:

-VIRUS INACTIVADOS FRACCIONADOS: Que poseen también una elevada eficacia inmunizante y escasas reacciones adversas.

-ANTÍGENOS DE SUPERFICIE: Formadas por los antígenos separados del soporte membranoso. Su capacidad inmunizante es ligeramente menor pero su tolerancia es excelente. Las de subunidades adyuvadas, se ha demostrado, según varios estudios, que es más inmunogénica que las vacunas clásicas.

Es muy importante recordar que a los niños menores de 12 años se recomienda vacunarlos con vacunas de virus fraccionados o subunidades.

La vacuna de la gripe está especialmente indicada en adultos y niños de 6 o más meses de edad que puedan tener riesgos de complicaciones como consecuencia de la infección por virus gripales. Estos grupos de riesgo son principalmente:

1.- Personas mayores de 65 años.

2.- Personas que padecen enfermedades respiratorias crónicas -bronquitis, enfisema, y asma; afecciones cardíacas crónicas, afecciones renales crónicas, pacientes inmunodeprimidos, diabetes mellitus y otras enfermedades metabólicas.

3.-Personas que por su profesión pudieran transmitir la enfermedad a otras personas de alto riesgo

4.- Niños y adolescentes -6 meses a 18 años- con tratamiento a largo plazo con salicilatos a fin de prevenir un síndrome de Reye subsiguiente a la infección gripal.

La vacuna debe administrarse por vía intramuscular aunque en pacientes con trastornos hemorrágicos puede administrarse por vía subcutánea; nunca por vía intravenosa.

La vacunación antigripal está contraindicada en personas alérgicas al huevo, tiomersal y a otros componentes de la vacuna, como son los antibióticos que se emplean para su conservación y antecedentes del síndrome de Guillén-Barré.

No administrar cuando exista una enfermedad respiratoria aguda y/o manifestación febril.

Administrar con precaución en niños con antecedentes de convulsiones febriles.

Aquellas embarazadas que se encuentren incluidas en algún grupo de riesgo deben vacunarse, sin embargo, se aconseja administrar la vacuna después del primer trimestre del embarazo. No hay contraindicaciones conocidas del uso de la vacuna en la lactación.

Las vacunas antigripales no deben administrarse al mismo tiempo junto con la vacuna triple bacteriana -Difteria Tétanos Tosferina-; se recomienda separar ambas vacunas con un intervalo de siete días; con el resto de las vacunas si podría administrarse simultáneamente pero en distintos sitios anatómicos.

 

Entre las interacciones posibles debemos tener en cuenta que con la:

-Teofilina: Puede haber un incremento de la concentración plasmática de la teofilina tras la administración de la vacuna antigripal, con el consiguiente riesgo de toxicidad.

-Anticoagulantes: Los pacientes que reciban anticoagulantes deben ser vigilados estrechamente por existir riesgo de hemorragia.

-Fenitoína: Se ha observado una disminución de las concentraciones séricas de la Fenitoína pudiendo dar lugar a crisis convulsivas.

Los efectos adversos son más frecuentes en los niños que en los adultos; consisten en reacciones locales: Dolor, eritema e induración en el lugar de la infección. Estas reacciones adversas suelen desaparecer en las 24-48 horas siguientes a la vacunación. Con menor frecuencia se presentan reacciones generales de tipo febril con malestar, mialgias… que suelen iniciarse entre la 6-12 horas tras la administración y persiste 1 a 2 días. También se han descrito reacciones alérgicas inmediatas debido a algún componente de las vacunas

 

Esta información ha sido recopilada del Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos de Málaga

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